MAL DE OJO

ENVIDIAS, PASAR EL AGUA
Desde la
Antigüedad más remota se conocen los daños provocados por malos
sentimientos y se recurrió a cientos de antídotos para cuidarse. Los
griegos, los romanos, los árabes e hindúes tienen sus recetas para
protegerse de las fuerzas malignas.
Hay individuos
capaces de perjudicar a otros a través de la fuerza de la mirada. Es
lo que se conoce como “mal de ojo”. Los parapsicólogos suelen tener
serias dudas sobre que esto fuera posible, pero la experiencia y las
investigaciones demostraron que sí es posible. Aunque existen
métodos para evitar el “mal de ojo”, lo cierto es que la influencia
telepática de personas que poseen sentimientos negativos hacia otros
puede arruinarle la vida.
La Parapsicología es, en este punto, muy clara: una persona es capaz de influir
sobre otra en forma negativa causándole graves trastornos, lo que
popularmente se llama “un mal”.
El término mal de
ojo, se refiere a los vistazos negativos y a las miradas resentidas
que recibimos de la gente. Éstas dan cabida a sentimientos
destructivos sobre nosotros.
La exigencia de
ser el mejor, el más exitoso, el más rico, etc. crea en esa
atmósfera un circulo vicioso. Los que te rodean por lo general no
se alegran de tu éxito y es probable que tú, a su vez, no estés
contento con el éxito de los otros.
El envidioso hace
al otro responsable de su desgracia y la agresión aparece como un
ingrediente normal, pues este individuo sufre por el bienestar o la
dicha de vivir del otro. Lo cierto es que en todas las etapas de la
humanidad, la envidia ocupó un lugar destacado y siempre trató de
ocultarse como algo vergonzante. La presencia de este sentimiento de
los demás hacia nosotros y a la inversa se advierte en repetidas
ocasiones.
¿Por qué cuando
iniciamos un proyecto determinado, por ejemplo, lo mantenemos en
secreto hasta que se concreta? Es el miedo a la envidia.
Hay fórmulas
sencillas para evitar ser afectado por los malos pensamientos. Es
conveniente aclarar que algunos casos requieren atención directa de
profesionales, porque las perturbaciones ocasionadas por lo que
comúnmente se conoce como “daño”, “trabajo” o “maleficio” han
llegado a un punto crítico. No es cuestión de atemorizarse, pues si
el milenario “mal de ojo” le causó problemas, siempre es tiempo de
encarar soluciones.
Un amuleto es un
objeto empleado con fines mágicos. Quizá los más populares han sido
las piedras, cristales o restos de animal. Merece la pena destacar
también la existencia de amuletos judíos que eran tiras de pergamino
en las que había escritos pasajes de la ley. Estos objetos se usaban
en la escuela farisaica como protectores contra los malos espíritus.
También los cristianos de la antigüedad emplearos los amuletos,
tanto que, en el siglo VIII, concretamente en el año 721, fue
condenado su uso por la iglesia por la creencia de que para su
confección era precisa la utilización de conjuros.
Somos portadores
de unos valores insospechados.
Los científicos
dicen ahora que nuestro centro celular es de luz (takliones); somos
templos de la divinidad. Pero también es cierto que igual que ante
una catástrofe natural o terrorista brota instintivamente en nuestro
espíritu un sentido de solidaridad y de altruismo que a nosotros
mismos nos sorprende, no lo es menos que ante la intervención de
nuestro lado “oscuro”, también el poder dañino acumulado en el ser
humano es increíble.
Estamos hechos de
luces y sombras, esa es la misma polaridad que existe en todo lo
creado en este plano denso de materia.
Una palabra, un
deseo potente, la envidia, y sobretodo, nuestras propias
inseguridades pueden provocar efectos nefastos en nosotros mismos
además de un perjuicio para la colectividad.
La vista es el
órgano que mas poder puede canalizar debido a su correspondencia con
el hígado donde se acumula toda la rabia y la frustración, la
simpatía y la confianza. Mediante la mirada podemos trasmitir esas
emociones y muchas veces de forma inconciente. Si nos enamoramos los
ojos nos brillan de luz, la ternura de la madre se percibe en la
mirada sobre el bebe, el filtro de la ira se refleja en las chispas
que desprenden nuestros ojos, y ante la envidia, se enturbia la
expresión, se oscurecen la luz y los parpados se entrecierran.
EL
MAL DE OJO
Suele ir
acompañado de problemas físicos no habituales. Sencillo. A través de
una asimilación de energía dañina trasmitida a por otra persona, ya
sea provocado voluntaria o involuntariamente.
Puede ocurrir que
el provocador desconozca su propio poder y lo mas seguro es no sea
consciente de sus propios deseos o envidias ajenas, pero eso no
quiere decir que igualmente no sea el causante.
Es un malestar
generalizado que comienza por agitación, cansancio, mala racha sin
motivo justiciado, en todos los asuntos que estamos tratando y va
creciendo acumulando malestares y molestias.
1.-Insomnio
2.-Pesadillas y
sueños negativos repetitivos.
3.-Sobresaltos
durante el sueño (se despiertan con sensación de azoramiento y
agobio)
4.-Pesadez y
opresión en el pecho ya sea dormido o despierto.
Falta de energía.
Se encuentra en un estado de energía bajísimo encontrándose
habitualmente cansado.
5.- Depresión
6- Mente confusa.
De no comprender cosas simples, olvidos, sensación de embotamiento.
Pérdida de memoria.
7-inapetencia
sexual.
8-Tristeza,
llanto, dolores de cabeza, estómago y espalda sobre todo.
Ante estas
situaciones, que persisten aun después de consultar al medico, y
este no encontrar causa que justifique el estado de malestar que
sufre la persona, es aconsejable, y recomendable, lo que conocemos
comúnmente por “pasar el agua”.
PASAR EL AGUA
Es un ritual,
para eliminar, las miradas con energía negativa, las envidias, y
malos deseos que nos están acarreando todos estos trastornos.
De todos es
sabido que un alto porcentaje de nuestro cuerpo es agua, a la vez
que estudios científicos demuestran que el agua es conductora de
energía.
Si personas que
nos rodean en nuestra vida diaria, proyectan sobre nosotros, toda su
energía negativa, deseándoles daño, o simplemente envidian, alguna
circunstancia de nuestra vida, causándonos un desajuste vital.
Es conveniente y
sensato buscar un buen profesional, que nos pase al agua, y nos
ayude a eliminar ese daño que nos han causado.